Textos, Español:

La profecía de la razón, 2018

Texto de exposición individual.

Ricardo Coello Gilbert censa la (in)tolerancia a la pedofilia, 2018

Transcripción de texto, por Jéssica Zambrano Alvarado para la revista cultural Cartón Piedra de diario El Telégrafo, alrededor de la pieza «Censo».

Declaración, 2018

Sobre la fe, 2017

Anotaciones.

 

El velo de los creadores, 2017

Texto sobre obra.

 

El tirano imaginario, 2016

Las trampas de la fe, 2016

Sobre nota publicada en Revista Diners.

Levítico 20,13, 2016

Texto sobre obra.

1Timoteo 2,11-12 / Eclesiastés 7,26, 2016 / 2013

Texto sobre obras.

Ricardo Coello [Gilbert] deconstruye la aspiración humana de la eternidad, 2015

Nota de prensa sobre exposición individual "Sobre la eternidad".

Los huertos de indolencia, 2014

Texto sobre obra.

Declaración de artista, 2013

El peregrino de arena, 2013

Texto curatorial para exposición indivual, por Oscar Santillán.

Los laberintos de Ricardo Coello Gilbert, 2013

Nota de prensa de exposición individual "El peregrino de arena".

El tiempo en su voz, 2013

Texto que acompañaba a la exposición individual.

Mapas del arte contemporáneo en Ecuador, 2014

Entrada sobre mi obra en libro de este título, por Julio César Abad Vidal.

El fuerte de los susurros, 2013

Texto que acompañaba a la obra.

El primer amanecer del mundo, 2012

Texto que acompañaba a la obra y fragmento de texto curatorial de muestra colectiva "Presencias" por Romina Muñoz.

La última voluntad de Leon Czolgosz (Leon y su padre Paul), 2011

Texto que acompañaba a la obra.

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El velo de los creadores, 2017

Texto sobre obra.

 

“El velo de los creadores” es parte del trabajo que llevo desarrollando durante los últimos años donde señalo partes del contenido de la biblia que suelen ser escondidas y calladas por quienes promueven ese libro como obra de algún creador; y suelen ser desatendidas, poco reflexionadas o completamente ignoradas por quienes profesan la sobrenatural autoría y excelsitud de dicho texto.

Quienes utilizan el libro para perpetuar su posición de dominio sobre otros, los autoproclamados intérpretes y conocedores de la voluntad divina, expertos en la revelación suprema, categorizan de forma antojadiza, caprichosa y conveniente qué de su contenido es ley, qué es alegórico y qué de ellos es mejor ignorar. Así, lo que alguna vez fue “palabra de dios”, al ser falsificado por el constante y progresivo avance del conocimiento humano se convierte en metáfora, parábola y alegoría; lo que contradice groseramente el sentido común y atenta a la moral más básica es omitido e ignorado y protegido en un silencio proporcional a lo vergonzoso de la aseveración; mientras otras partes del texto se siguen citando de manera inverosímil intentando imponer, desde curules legislativas incluso, su moral caduca arrastrada desde la edad de bronce.

En ocasiones anteriores he llamado la atención sobre contenidos homófobos, misóginos, violentos, esclavistas, xenófobos, sin sentidos y galimatías de la biblia que la evidencian claramente como creación del hombre; esta vez apunto a una muy común falacia usada como muletilla por millones de creyentes, de que “sólo hay un dios”, mientras en el contenido de la biblia se nombra a una veintena de ellos: Adramélec, Amón / Amón-Ra, Anamélec, Apis, Aserá, Asimá, Astarté / Istar, Baal/Baal Zebub/ Bel/ BelZebul, Dagón, El ternero, El Sol, La Luna, Júpiter / Zeus, Mercurio / Hermes, La Reina de los Cielos, Lucero / Estrella Brillante / Estrella de la Mañana / Hijo de la Aurora / Lucifer, Marduc, Milcóm / Moloc / Mélec, Nebo, Nergal, Nibjáz, Nisroc, Quemós, Refán, Satán / Satanás /el diablo / el Adversario / el demonio / el Maligno / el Príncipe / el Seductor / el Anticristo / el Tentador, Sucot Benot, Tartac; Sin sumarle los millares de deidades que se han paseado por cada rincón del mundo a través de la historia de la humanidad, distintos folclores, mitos y supersticiones. Apologistas religiosos agregarán en seguida el calificativo “verdadero” para especificar que “sólo hay un dios verdadero”, pero al hacerlo se alejan de la mera ingenuidad, miopía e ignorancia implícita en la anterior aseveración para enterrarse más profundamente en terrenos ilógicos e irracionales (pero sin absurdos ni irracionalidades no tenemos necesidad de la fe), para adentrarse en terrenos de lo epistémico, donde la carga de la prueba de esta aseveración es mucho más complicada que la afirmación primera. Vale aclarar que la fe está invalidada como herramienta para determinar la veracidad de cualquier argumento e invalidada como mecanismo para acceder al conocimiento de la realidad, pues con ella podemos “asegurar”, por ejemplo, que “sólo hay un dios, y ese dios es Baal” con el mismo grado de confianza con el que podemos asegurar sobre el alumbramiento de Perseo por parte de su madre, la virgen Dánae, fecundada por el dios Zeus. No hay aseveración, por apartada de la realidad, que no podamos justificar falazmente a través de la fe.

Afirmar que “sólo hay un dios verdadero”, deposita el onus probandi o la carga de la prueba, no solo en determinar que el dios que se asevera es verdadero sino en comprobar además que todos los otros miles de dioses no lo son, tarea de demostración lógica y empírica de proporciones monumentales; más modesto y sincero sería aceptar que no hay aseveración de dios alguno respaldada por suficiente evidencia necesaria para aceptarla como plausible.

La afirmación siguiente, más diluida, es que “todos son el mismo dios”; ignorando los distintos rituales, requisitos, demandas y distintos caprichos de miles de dioses y de adherentes de diferentes sectas y distintas supersticiones; ignorando también los millares de muertes proclamadas en nombre de un dios celoso y vengativo, cada genocidio comandado vía escritura o revelación divina contra pueblos adoradores de dioses rivales. El “buen libro”, en su primera parte es básicamente el testamento escrito con la sangre de quienes adoraban al dios equivocado (una coincidencia afortunada de la historia es que lo “correcto” suele encontrarse del lado de quien gana la batalla). Negar la divinidad de Jesús, de Moloc, o de Mahoma puede ubicar a alguien del lado incorrecto de la dicotomía recompensa/castigo eterno o de una más tangible pena de muerte por herejía o apostasía, o un más sutil (pero no menos irracional) ostracismo o censura. Thomas Paine, en una defensa deísta, afirmaba que debía ser considerada una herejía adjudicarle a dios la autoría de las torturas, ejecuciones y demás obscenidades narradas en la biblia; estas divinas inconsistencias son irreconciliables con algunas nociones de bondad, justicia y belleza atribuidas a otras manifestaciones de deidades.

Una máxima filosófica conocida como la navaja de Hitchens dice que “lo que puede ser aseverado sin evidencias, puede ser descartado sin evidencias”. Este tipo de sentencias entonces, de que “sólo hay un dios”, “sólo hay un dios verdadero”, o “todos los dioses son manifestaciones de uno mismo”, muy a pesar de los adoradores de Baal, Zeus o Yavé, pueden ser desechadas sin reparo ni remordimiento ni mayor consideración.

Una reflexión no del todo tangencial al respecto de los otros dioses tiene que ver con los milagros, que suelen ser utilizados para reafirmar prejuicios y preconcepciones sobrenaturales, causas que ignoramos y cuyos efectos atribuimos a nuestras supersticiones favoritas; la difícil tarea de comprobar que las leyes de la naturaleza hicieron una excepción a favor de uno, es una nimiedad al lado de la imposibilidad de adjudicar correctamente la autoría del milagro, esto es, quizás tu milagro te lo hizo el diablo.

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El tirano imaginario, 2016

La opresión es real, aunque el tirano sea imaginario. Uno de mis mayores intereses es la libertad, a la que veo como uno de los valores más importantes al que puede aspirar el ser humano. Mi trabajo es una pequeñísima parte en un inmenso esfuerzo por alcanzar la emancipación humana, de mitos y supersticiones opresoras que menosprecian nuestra especie, coartan nuestras responsabilidades e impiden nuestro progreso moral, racional y digno.

Encuentro indigno y servil suplicar salud al ‘creador’ de la enfermedad. Encuentro inmoral creer que nuestras conductas deben ser dictadas y fiscalizadas por un ser ‘superior’; que se nos sugiera incapaces de hacernos cargo de nuestro destino y de las consecuencias de nuestros juicios y actos. Encuentro irracional la abdicación del pensamiento crítico y la lógica para aceptar proposiciones injustificadas y falaces como verdaderas (aquello que llaman fe); la restricción y censura de dudas y preguntas que buscan ampliar nuestro conocimiento y progreso humano es irracional y grotesco, característico de tiranías que buscan perpetuar su relación de dominio sobre otro.

Aspiro a la emancipación de esta tiranía; sean bienvenidas las responsabilidades y obligaciones morales que, como consecuencia suya, nos imponga nuestra libertad.

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Las trampas de la fe, 2016

Sobre nota publicada en Revista Diners.

 

Con respecto a una conversación que tuve con Revista Diners, escribo, a manera de adenda, algunas ideas que no lograron entrar en la publicación (copio abajo un vínculo a la nota ´Ricardo Coello Gilbert y las trampas de la fe´).

Cabe presumir aquí que al momento de la conversación estaba exponiendo una pieza titulada “Levítico 20,13” en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito, en la exhibición colectiva ‘colateral’, muestra que celebra el mes del orgullo LGBTI organizada por No Lugar. La pieza es un anagrama de la cita bíblica que le da su título y revierte el texto ofensivo y homofóbico original por un texto nuevo. Para más detalle sobre esta pieza copio a continuación un vínculo al texto de la obra “Levítico 20,13”.

La opresión es real, aunque el tirano sea imaginario. Preocupado por la libertad y por la emancipación de la humanidad decido ocuparme (entre otros temas) durante los últimos años de esta forma de tiranía. La religión y la política comparten (entre varios factores que hacen que este tema merezca un texto aparte que se encargue de ello) la arrogante presunción de poseer certezas en el centro de sus discursos o revelaciones; huyo de este carácter apodíctico que considero un callejón sin salida del progreso intelectual humano. En consecuencia, los panfletos que decido producir están llenos de dudas (y, en lugar de reproducirse a sí mismos, buscan producir nuevos contenidos).

Sobre lo que me lleva a cuestionar lo religioso, un componente clave de quien trabaja en el quehacer artístico: la curiosidad. Enfrentado ante un mito, en mi caso, al abrahámico, que de ser cierto tendría que ser una de las historias más extraordinarias que se hayan contado, serían también misterios extraordinarios e interesantísimos de la naturaleza; entonces con algo de curiosidad uno se siente obligado a cuestionarse ¿cómo saber si esto es verdadero? y la misma pregunta se extiende luego a las demás ramas del conocimiento y uno duda, cómo saber que cualquier cosa es verdadera; y aquí se atraviesa, para contestar estas preguntas, el interés por la ciencia (no por una ciencia en particular sino por el pesamiento científico), cómo accedemos a estas preguntas, cómo accedemos al conocimiento de la realidad.

También aquí cabe una reflexión sobre otra similitud que existe entre los mecanismos religiosos y políticos, y es la imposibilidad de cuestionar sus mitos; hay que mostrarse particularmente escéptico ante una ‘verdad’ que se te prohíbe cuestionar.

Encuentro varios motivos para tratar el tema religioso, la persecución e intolerancia a los homosexuales; el menosprecio y la violencia en contra de la mujer; hay una represión de las formas de placer y la sexualidad, en particular de las formas de placer femenino; la represión contra la búsqueda del conocimiento, contra la duda, contra los cuestionamientos. La religión se presenta como una barrera en la búsqueda del conocimiento, cuando presume tener la respuesta incluso antes de formular la pregunta [una máxima de David Hume dice que 'Dios es la respuesta, cuando no haces suficientes preguntas']; existe también desde lo religioso un componente que desmerece lo natural y lo considera como fuente ilegítima de asombro y maravilla, y esto es un factor clave en la producción de mi obra, ese asombro que somos capaces de sentir como seres humanos enfrentados a experiencias naturales; también la religión, con sus imposiciones y mandatos, posee un componente de desmerecimiento del progreso y desarrollo del entendimiento humano como fuente de nuestra propia moral; el abandono de nuestra libertad, presentarnos como esclavos, abdicar nuestra voluntad ante un amo.

Se menciona en el artículo mi obra “Los huertos de indolencia”, obra que trata del empoderamiento ciudadano como respuesta a la negligencia del gobierno; debo aclarar que esa pieza no la hice en colaboración con Gabriela Fabre, como se menciona en la nota, sino de manera individual (con Gabriela tuve el gusto de trabajar otra pieza, que estuvo también exhibida en la muestra referida, curada por Romina Muñoz). A continuación, un vínculo al texto de la obra “Los huertos de indolencia”.

Otro comentario que quedó fuera del artículo fue lo que califiqué como la pieza más interesante de arte político realizado en los últimos años en el Ecuador, la 'MashiMachine', del proyecto periodístico 4pelagatos, una aplicación donde un texto ingresado es transformado en video y dicho por el propio presidente Correa tomando fragmentos de sus intervenciones públicas. Es un comentario sobre la situación de la libertad de expresión en el país y un ejercicio democratizador de la que puede ser percibida como la voz única dentro del "debate" nacional. Aquí un vínculo a un ejemplo de la 'MashiMachine'.

A un consejo que se me pidió, dije que, 'La aquiescencia es una de las peores formas de ciudadanía, no sean los ciudadanos serviles que sus gobernantes mediocres tanto necesitan. No dejen de cuestionarlo todo'.

Al momento de compartir la nota en mis redes añadí, 'Agrego, no sin facecia, que me parece apropiado se llame apolítico a quien le tiene tirria a un tirano que no existe. ¡Salud!'

Aquí el vínculo al artículo ‘Ricardo Coello Gilbert y las trampas de la fe’ de Revista Diners.

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Levítico 20,13, 2016

Texto sobre obra que pertenece a una serie de anagramas realizados a partir de citas bíblicas; los textos alterados corresponden a citas cuyo contenido original promueve la misoginia, la homofobia, la esclavitud y otros tipos de odio y violencia. Serie iniciada en 2013; continúa en desarrollo.

La obra consiste en una pila de ladrillos, uno de éstos está hecho de vidrio y posee un texto donde se lee un anagrama de la cita bíblica que da a la pieza su nombre. La cita original es: “Si un hombre se acuesta con otro hombre como si fuera una mujer, los dos cometen una cosa abominable; por eso serán castigados con la muerte y su sangre caerá sobre ellos.”

 

Usando cada una de las letras de la cita anterior y reordenándolas se forma el siguiente anagrama, que se lee en la obra:

 

“Lucharemos costumbres obsoletas e insanas;

Deja su usual encono fanático, su asco a Babel

Se retorcerá el gremio creyente.

Gobernaremos como humanos unidos por amor.”

 

La obra pretende evidenciar la característica odiosa, intolerante y violenta de la fuente original que lejos de ser considerada caduca, como la lógica más básica y el respeto a los derechos humanos indicaría, es utilizada como base discriminatoria contaminando con su intolerancia a la sociedad y es incluso utilizada como muletilla inverosímil al momento de legislar dentro de un marco jurídico entre comillas laico.

 

La pieza propone cuestionar supersticiones y mitos que han logrado enquistarse en nuestras sociedades escudándose mediante la fe (herramienta que enaltece como positivo el abandono voluntario del pensamiento crítico, lógico y racional para aceptar cualquier proposición como verdadera) y escondiéndose detrás de un inmerecido y falso carácter de intocable típico de instituciones y relaciones tiránicas que impiden cualquier increpación, cualquier disidencia.

La lapidación al desagradable mandato “divino” con los mismos bloques que posibilitan una nueva construcción, para servir de refugio, torre, hogar o fortaleza, de toda forma de amor.

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1Timoteo 2,11-12 / Eclesiastés 7,26, 2016 / 2013

Texto sobre obra que pertenece a una serie de anagramas realizados a partir de citas bíblicas; los textos alterados corresponden a citas cuyo contenido original promueve la misoginia, la homofobia, la esclavitud y otros tipos de odio y violencia. Serie iniciada en 2013; continúa en desarrollo.

A partir de las letras de la cita bíblica 1Timoteo 2,11-12:

“Que las mujeres escuchen la instrucción en silencio, con todo respeto. No permito que ellas enseñen, ni que pretendan imponer su autoridad sobre el marido: al contrario, que permanezcan calladas.”

Se lee ahora el siguiente anagrama:

"No normalizar el odio

ni perpetuar aquellas

supersticiones que:

aquejan, menosprecian,

que maltratan.

Debemos encontrar

un chance de detener

los daños, siendo

nuestro silencio

cómplice cruel."

En la obra "Eclesiastés 7,26", a partir de las letras de la cita bíblica que le da su título:

“Y yo encuentro más amarga que la muerte a la mujer, cuando ella misma es una trampa, su corazón, una red, y sus brazos, ataduras. Con el favor de Dios, uno puede librarse, pero el pecador se deja atrapar.”

 

Se lee ahora el siguiente anagrama:

“Para el corto idiota, clamo, la realidad es observada y ocurre desde su torpeza. No espere jamás encontrar razón en su mente pobre y amurallada. Su queja acumula amargura y su ofensa, un mar de pus.”

Esta última cita, "Eclesiastés 7,26", fue la que dio origen a la serie de anagramas bíblicos trabajados desde 2013. El anagrama para "1Timoteo 2,11-12" fue terminado en 2016 aunque la pieza sigue en producción.

Ambas citas fueron seleccionadas por su claro contenido misógino. ¿Necesitamos más evidencias de que todo este cuento es indudablemente un invento del hombre? Si aún uno no se convence, bastaría entender que cuando un dios aprueba, ordena o inspira la inequidad, el odio y la violencia, es un buen momento para considerar la apostasía. No debería ser una aspiración muy elevada superar los prejuicios reforzados por supersticiones de la edad de bronce, pero cualquier inmoralidad e injusticia puede perpetuarse cuando se desestima el pensamiento racional y crítico, vanagloriándose de su abdicación [para aceptar proposiciones injustificadas (a aquello le llaman 'fe' y lo celebran como laudable)]. La igualdad social, económica y política de hombres y mujeres resulta incómoda a quienes pretenden prolongar su posición de dominio, su estupidez.

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Ricardo Coello [Gilbert] deconstruye la aspiración humana de la eternidad*, 2015

Nota de prensa de exposición individual "Sobre la eternidad".

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Entre las leyendas medievales hay un judío errante condenado por Jesús a vagar por la tierra hasta el fin de los tiempos por su falta de caridad con el que sería el hijo de Dios en su camino al calvario. En la Biblia, Jesús predica que el Reino de los cielos está tan cerca que algunos de los que lo observan seguirían vivos. Ricardo Coello Gilbert (Guayaquil, 1980) retoma el mito del judío errante para aproximarlo a la tierra, a la realidad, en una escultura en la que un hombre diminuto está encima del mundo rodeado de tierra seca. Esta pieza es parte de la exposición ‘Sobre la eternidad’ que inauguró en la galería NoMínimo el guayaquileño el 22 de julio.

 

“¿Cuánto tiempo es para siempre?”, le pregunta la Alicia de Lewis Carroll al conejo. “A veces solo un segundo”, le responde. Adolfo Bioy Casares en la Invención de Morel dice que “la vida será pues, un depósito de la muerte”. Octavio Paz en su poema El mismo tiempo lo parafrasea: “Todos vamos a morir ¿sabemos algo más?”. El hombre es finito pero está obsesionado con la eternidad, con la posibilidad de convertirse en mito. Coello utiliza algunos relatos sobre la temporalidad del hombre. El camino de la descendencia de la tierra prometida en la tradición judeocristiana. También utiliza la simbología alrededor de las posibilidades de la memoria: la música, un cajón del que crecen hojas secas o un árbol genealógico con retratos míticos.

 

En la serie ‘Relatos de la imposteridad’ utiliza rostros que aparentan pertenecer a una época pasada. Todos intentaron experimentar con la naturaleza. Entre estos cuadros está ‘El inocente’. “Declaró su inocencia aduciendo que había sido poseído por el espíritu de una cleptómana amante del arte”. El extracto además de crear un personaje juega con la experiencia del robo que tuvo de una de las piezas de su obra al estar expuesta en el Museo de Arte Antropológico y Contemporáneo (MAAC). El sujeto regresó al museo y devolvió la pieza.

 

“Formo relatos en los que cada uno pretende dialogar sobre el tiempo, cómo afecta a la vida, pienso en la mortalidad, la eternidad la pienso como relativa para cada uno de los relatos”, dice Coello. Jorge Luis Borges, citando a Platón, dice en Historia de la eternidad, que el tiempo es una imagen móvil de la eternidad. Para el argentino, la eternidad era el cruce de los tiempos, del pasado, del presente y del futuro. Para Coello, la eternidad es pequeña, depende del relato en el que se enmarque y es posible pensarla como una ficción, una falacia o una aspiración humana.

 

‘Sobre la eternidad’ trabaja con una serie de relatos de ficción que se ha incorporado a la obra de Coello a partir de las solicitudes de curadurías y concursos por “describir las propuestas de arte”. Ante la dificultad de describir la obra ha usado como recurso la ficción.

 

¿Hacer obras de arte sobre la eternidad es una pretensión para transgredir el paso del tiempo? “La eternidad [...] es una construcción humana, podríamos discutir qué tan necesaria es, pero la realidad es más importante”, dice Coello. “La eternidad que venden las religiones suena horrible también. La eternidad es una ilusión que suena reconfortante, pero mejor son las sensaciones reales de las que debemos aprovechar mientras nuestra pequeña [existencia] dure”.

 

“Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo. Solo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia”, dice Morel. 

 

*Zambrano, J. (4 de agosto de 2015). Ricardo Coello deconstruye la aspiración humana de la eternidad. El Telégrafo. http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura1/1/ricardo-coello-deconstruye-la-aspiracion-humana-de-la-eternidad

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Los huertos de indolencia, 2014

Texto sobre obra.

 

La obra consiste en un registro fotográfico de intervenciones realizadas en la vía pública; dichas intervenciones han consistido, primero, en ubicar lugares peatonales, veredas y callejones donde la negligencia municipal se evidencia a manera de huecos, para luego aprovecharlos, llenándolos con tierra de sembrado, y utilizarlos para plantar huertos de diferentes especies comestibles (romero, tomillo, ají, culantro, lima-mandarina, menta, hierba luisa).

 

La pieza plantea la necesidad del empoderamiento de la ciudadanía y la toma de acción por sus propias manos frente a la indolencia de las autoridades. La aquiescencia y la apatía son cómplices del mal rumbo y el fracaso de nuestros espacios en común. El huerto también pretende reflexionar sobre el problema de las áreas verdes de la ciudad, cuya reducida cantidad es realmente bochornosa.

 

Los huertos sugieren una posibilidad de dinámica e interacción entre quienes los cuiden y mantengan; una organización comunitaria que funcione paralela e independientemente a las autoridades de turno; la convivencia como una solución.​

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Declaración de artista, 2013

Ricardo Coello Gilbert está inmerso en una búsqueda de gestos sutiles. En el intento de desvirtuar grandes mitos (la tiranía de las supersticiones, la tiranía del poder), se distrae y maravilla con detalles asombrosos y humildes, con las sensibilidades latentes en la naturaleza a la que pertenecemos, en nuestras relaciones, en nuestra insignificancia y nuestra fugacidad. Sobre ellas recae el interés de Coello Gilbert, que quiere compartir esas sensaciones, tocando las ficciones que lo motivan apenas a través de caricias tangenciales. El resultado quizá sea la proposición de nuevos mitos protagonizados por esas distracciones y esas sensibilidades.

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El peregrino de arena, 2013

Texto curatorial para exposición indivual, por Oscar Santillán.

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Luego del fin no proclamado del colectivo Lalimpia (2002-2009), del cual Ricardo Coello Gilbert fue uno de sus motores fundamentales, su práctica artística individual se ha constituido en un encuentro complejo de reflexiones y sensibilidades. De hecho los referentes del artista provienen con mayor prominencia de la literatura y las ciencias antes que de las artes visuales propiamente.

 

Haciendo uso de todas las licencias poéticas necesarias, su trabajo podría entenderse como una traducción –mas no una ilustración– de los temas recurrentes del escritor argentino Jorge Luís Borges, el laberinto, lo infinito,  escenarios paralelos, la memoria y el olvido. De allí que en esta muestra el espectador se encuentre precisamente con laberintos, dibujos que se prolongan más allá de sus límites, una figura de alguna civilización hipotética mirándose al espejo, o un libro que ha sido “forzado” a contar una historia para la cual no fue escrito.

 

También empiezan a aparecer intereses por releer la narrativa cristiana. Así, Ricardo crea un anagrama ingenioso a partir de un versículo bíblico, proponiéndonos el texto religioso como campo de invención crítica. Las lecturas de pensadores contemporáneos, los “nuevos ateos”, tales como Richard Dawkins y Lawrence Krauss son sin duda motivaciones importantes del artista para introducir este nuevo filo crítico en su trabajo. Entonces, Ricardo apela al misterio como aquello presente en la realidad pero situado más allá del conocimiento presente. Lo que encontramos en su aproximación no es el misterio en su acepción sobrenatural u oscura, sino una invitación a especular sobre lo posible dentro del territorio de lo posible, y este reto es sin duda uno muy complejo y bienvenido.

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Los laberintos de Ricardo Coello Gilbert*, 2013

Fragmento de nota de prensa de exposición individual "El peregrino de arena".

“La muestra, primero, es una acumulación de trabajos desarrollados a partir de mis intereses y búsquedas”, dice el autor, “Algunas piezas se han desprendido de versiones previas, bocetos y errores anteriores; en otros casos, las piezas son errores inéditos, específicamente desarrollados para esta muestra. Con una excepción, las piezas son elaboradas durante este año”.

“La exposición no aspira a ninguna narrativa lineal, decodificada, ni pre-digerida. Se le debe permitir esas comodidades a los panfletos políticos y fanaticadas religiosas. Prefiero no englobar la muestra en una simple oración o un “mensaje”, mejor que su campo de acción se defina por varias preguntas. Tropiezo con estas dudas a través de una búsqueda, me topo con ellas en los linderos del conocimiento científico, tan ricos en posibilidades”.

“La sobrecogedora sensación de libertad ante la posibilidad de descartar paradigmas completos sobre los que construimos nuestras realidades. La posición de humildad que uno debe adoptar al saber lo insignificante de toda nuestra historia, brevísima dentro de una narración temporal que se aproxima a lo infinito de un tiempo cósmico, ésa noción de mortalidad, de transitoriedad. Somos, según entendí de Bertrand Russell, pequeños bultos de carbón y agua arrastrándose en una delgadísima capa de un pequeño planeta en un costado sin importancia de una galaxia cualquiera. Equivalemos a una foto instantánea en relación al tiempo del universo; quizás sería mejor que nos retraten sonriendo. Divago. Pienso en otros referentes desde la literatura que quizás aporten menos a esta explicación”

“Considero que la pieza del espiral merece una mención especial, “Eclesiastés 7,26” es un anagrama que ha realizado con las letras de dicha cita bíblica, propongo una frase peculiar menos desagradable que la misógina cita original. Era mi interés que en la muestra se experimente una suerte de recorrido laberíntico en cuanto al contenido de las piezas. Así el diálogo puede fluir desde el tiempo en sí, para considerar los orígenes, para dejar de considerarlo todo por completo y poder enfrentarnos a una realidad exenta de toda certeza”, concluye Ricardo.

*Los laberintos de Ricardo Coello Gilbert se exponen en NoMínimo. (15 de noviembre de 2013). La República. http://www.larepublica.ec/blog/cultura/2013/11/15/los-laberintos-de-ricardo-coello-gilbert-se-exponen-en-nominimo/

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El tiempo en su voz, 2013

Texto que acompañaba a la exposición individual.

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Mi tatarabuelo nunca conoció a su hija, mi bisabuela. Muchos años luego de la muerte del primero, se descubrió un sobre cerrado que guardaba una carta dirigida a ella. Contenía las únicas palabras que él le compartiría a ella. Escrita en inglés, posiblemente de cuando él hizo sus estudios en el exterior, decía:

“An expanding maze;

 we wander, in search of breeze

 to whisper our tale”.

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Mapas del arte contemporáneo en Ecuador*, 2014

Extracto de entrada sobre mi obra en libro de este nombre, por Julio César Abad Vidal. También encontrado en Blog del mismo autor.

La obra de Coello Gilbert es multidisciplinar y su temática, diversa, pero ya mediante el dibujo, o con su obra tridimensional, demuestra una notable preocupación instalativa. Coello Gilbert es, asimismo, unos de los más destacados artistas ecuatorianos en el ámbito de la apropiación. Una de sus series, realizada entre 2008 y 2012, «Objetos de la vida corriente», procede a recrear pictóricamente obras de arte y aun exposiciones representadas en tiras cómicas en las que el arte contemporáneo se representa como algo incomprensible para la mayoría de los mortales, o como una soberana estupidez ególatra, lo que manifiesta el divorcio entre la mayoría de los artistas con la mayor parte de sus conciudadanos. En una de estas obras ha recreado al óleo, y en color, un retrato que aparece en una tira de Ratón Miguelito (Mickey Mouse) una pintura ridiculizada por un espectador, quien dictamina “¡en lugar de la pintura debieron colgar al pintor!”. Su obra más compleja de la serie recrea la disposición y respeta la escala de cuatro óleos de desigual formato dispuestos en una muestra que aparece en una tira de Condorito, el célebre personaje creado por el chileno Pepo. En todos los casos, estas recreaciones son acompañadas para su exposición del recorte de la historieta en que se inspiran.

En una reciente serie de obras abierta en 2010, Coello Gilbert se sirve de libros cuyas páginas interviene diligentemente con corrector líquido para eliminar todas las letras impresas que no le sirven para completar la lectura de materiales literarios. Así, ha tomado una edición en español de La historia del arte de Ernst Gombrich para que se lea en ella la narración breve de Isaac Asimov, “La última pregunta”, siguiendo el mismo procedimiento con un ejemplar de Autorretratos (Taschen) para permitir la lectura del alucinado relato del escritor cubano Virgilio Piñera, “La caída”, acompañando al objeto un vídeo de cinco minutos de duración en el que se da lectura a la integridad de la narración.

*Abad Vidal, JC. (2014). Mapas del arte contermporáneo en Ecuador. Cuenca, Ecuador: Editorial Objetos Singulares.

*Abad Vidal, JC. (25 de agosto de 2015). Mapas del arte contermporáneo en Ecuador (II) [Publicación de blog]. juliocesarabadvidal.wordpress.com. Tomado de página: https://juliocesarabadvidal.wordpress.com/2015/08/25/mapas-del-arte-contemporaneo-en-ecuador-ii/

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El fuerte de los susurros, 2013

Texto que acompañaba a la obra.

«En su fábula, los hombres inmortales habían logrado edificar su fortaleza un número desalentador de veces. Testarudos y soberbios, porque la suya no era tarea de un exceso de voluntad, sabían que volverían a erigirlo, de a poco, a la vez que gradualmente lo seguían extendiendo. La experiencia les había enseñado a no esperar a que todo el fuerte colapsara para repetirlo; en su lugar paseaban en soledad por sus eternos corredores restaurando paredes y salas que encontraban a su paso derruidas. Para las reconstrucciones invocaban únicamente a su memoria, por lo que las recámaras y galerías eran inevitablemente de naturaleza cambiante. La obra era tan vasta y creciente que nunca se topaban unos a otros, pero enfrentados al hallazgo de un pasaje nuevo, un giro distinto aquí o allá, unas escaleras más profundas o un corredor donde antes no lo había, intuían la presencia de alguien más. Y así, el laberinto crecía, variante y eterno mientras lo acariciaban los inmortales.»

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El primer amanecer del mundo, 2012

Texto que acompañaba a la obra.

 

«El Profeta Velado disponía de métodos humildes de adivinación. Sus rituales de magia, por más austeros en parafernalia, podrían no ser del todo imprescindibles, sobre todo para quien afirma ser la encarnación del Dios que precede al tiempo, al nombre. Su rostro emanaba luz, toda la luz de todos los universos (su velo protegía al hombre de la ceguera y la locura). Para su presciencia le bastaba buscarse en un espejo, aunque no era su futuro lo que veía sino el tiempo entero de un universo muy similar que acababa de ser creado; cada reflejo era un universo nuevo, una nueva creación, donde lo único que involucraba de sí era su curiosidad y un sentimiento que fluctuaba entre la indiferencia y la maravilla.

De físico y ánimo inmoble, nunca lo vieron enfermo ni herido; nunca lo vieron dormir siquiera, ni se oyó nunca su sonrisa. De voz dulce, habló de un paraíso donde “siempre es de noche y hay piletas de piedra, y la felicidad de ese paraíso es la felicidad peculiar de las despedidas, de la renunciación y de los que saben que duermen”.

Luego de su desaparición, sus seguidores lo buscaron durante siglos. Los más temerarios trataron en vano de encontrarlo en cada espejo. Los más ilusos lo buscan, aún, en los cielos.»

Texto entre "comillas" por J.L.Borges

Fragmento de texto curatorial de muestra colectiva "Presencias" por Romina Muñoz:

El Primer Amanecer del Mundo, obra de Ricardo Coello [Gilbert], expone el acto fallido de acopiar de manera fiel el reflejo de un momento fugaz: delicados dibujos de dos espejos que representan el amanecer, están condenados a permanecer juntos, a no separarse por un delgado exceso que une las hojas que los contienen.  El fracaso es múltiple, primero en su intento de representar el espejo, segundo por el deseo de capturar su reflejo, por querer conquistar el tiempo y por querer congelar algo que nos muestra “un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me permite mirarme allá donde estoy ausente”*.

 

El espejo es una heterotopía,  en la que se entrelazan y se ponen en crisis un cúmulo de realidades, entre ellas la de una imagen proyectada, una memoria muerta y el discurrir del tiempo. Siguiendo a Foucault, el espejo es el eterno retorno en el que nos descubrirnos ausentes del lugar en el que estamos.

*Michel Foucault, Otros espacios.

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La última voluntad de Leon Czolgosz (Leon y su padre Paul), 2011

Texto que acompañaba a la obra.

«En 1901, Leon Czolgosz asesinó a William McKinley, presidente de los EUA. Fue condenado a morir en la silla eléctrica luego de un corto juicio. Czolgosz dijo no sentir remordimiento “por el tiranicidio cometido”; declaró ser un anarquista inspirado por los discursos de Emma Goldman. La pacifista, detractora del estado y luchadora por la emancipación de la mujer dijo no tener la culpa que un demente malinterprete sus palabras.
 

El vicepresidente Theodore Roosevelt asumió el poder y creó el BOI (Buró de Investigación) conformado por agentes del Servicio Secreto dedicados en apariencia a realizar encuestas puerta a puerta en barrios de obreros. Las tácticas de contrainteligencia del Buró eran espiar, desacreditar objetivos, implantar falsos reportes en la prensa sobre ellos, acoso, encarcelamientos ilegales, deportaciones,  desapariciones y asesinatos.


El BOI luego cambiaría de nombre a FBI manteniendo sus procedimientos para resguardar el orden político y social en pro de la seguridad nacional.


Y lo que nos trae a esta historia, una mirada.»

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