© 2019 Ricardo Coello Gilbert

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Las trampas de la fe, 2016

Sobre nota publicada en Revista Diners.

 

Con respecto a una conversación que tuve con Revista Diners, escribo, a manera de adenda, algunas ideas que no lograron entrar en la publicación (copio abajo un vínculo a la nota ´Ricardo Coello Gilbert y las trampas de la fe´).

Cabe presumir aquí que al momento de la conversación estaba exponiendo una pieza titulada “Levítico 20,13” en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito, en la exhibición colectiva ‘colateral’, muestra que celebra el mes del orgullo LGBTI organizada por No Lugar. La pieza es un anagrama de la cita bíblica que le da su título y revierte el texto ofensivo y homofóbico original por un texto nuevo. Para más detalle sobre esta pieza copio a continuación un vínculo al texto de la obra “Levítico 20,13”.

La opresión es real, aunque el tirano sea imaginario. Preocupado por la libertad y por la emancipación de la humanidad decido ocuparme (entre otros temas) durante los últimos años de esta forma de tiranía. La religión y la política comparten (entre varios factores que hacen que este tema merezca un texto aparte que se encargue de ello) la arrogante presunción de poseer certezas en el centro de sus discursos o revelaciones; huyo de este carácter apodíctico que considero un callejón sin salida del progreso intelectual humano. En consecuencia, los panfletos que decido producir están llenos de dudas (y, en lugar de reproducirse a sí mismos, buscan producir nuevos contenidos).

Sobre lo que me lleva a cuestionar lo religioso, un componente clave de quien trabaja en el quehacer artístico: la curiosidad. Enfrentado ante un mito, en mi caso, al abrahámico, que de ser cierto tendría que ser una de las historias más extraordinarias que se hayan contado, serían también misterios extraordinarios e interesantísimos de la naturaleza; entonces con algo de curiosidad uno se siente obligado a cuestionarse ¿cómo saber si esto es verdadero? y la misma pregunta se extiende luego a las demás ramas del conocimiento y uno duda, cómo saber que cualquier cosa es verdadera; y aquí se atraviesa, para contestar estas preguntas, el interés por la ciencia (no por una ciencia en particular sino por el pesamiento científico), cómo accedemos a estas preguntas, cómo accedemos al conocimiento de la realidad.

También aquí cabe una reflexión sobre otra similitud que existe entre los mecanismos religiosos y políticos, y es la imposibilidad de cuestionar sus mitos; hay que mostrarse particularmente escéptico ante una ‘verdad’ que se te prohíbe cuestionar.

Encuentro varios motivos para tratar el tema religioso, la persecución e intolerancia a los homosexuales; el menosprecio y la violencia en contra de la mujer; hay una represión de las formas de placer y la sexualidad, en particular de las formas de placer femenino; la represión contra la búsqueda del conocimiento, contra la duda, contra los cuestionamientos. La religión se presenta como una barrera en la búsqueda del conocimiento, cuando presume tener la respuesta incluso antes de formular la pregunta [una máxima de David Hume dice que 'Dios es la respuesta, cuando no haces suficientes preguntas']; existe también desde lo religioso un componente que desmerece lo natural y lo considera como fuente ilegítima de asombro y maravilla, y esto es un factor clave en la producción de mi obra, ese asombro que somos capaces de sentir como seres humanos enfrentados a experiencias naturales; también la religión, con sus imposiciones y mandatos, posee un componente de desmerecimiento del progreso y desarrollo del entendimiento humano como fuente de nuestra propia moral; el abandono de nuestra libertad, presentarnos como esclavos, abdicar nuestra voluntad ante un amo.

Se menciona en el artículo mi obra “Los huertos de indolencia”, obra que trata del empoderamiento ciudadano como respuesta a la negligencia del gobierno; debo aclarar que esa pieza no la hice en colaboración con Gabriela Fabre, como se menciona en la nota, sino de manera individual (con Gabriela tuve el gusto de trabajar otra pieza, que estuvo también exhibida en la muestra referida, curada por Romina Muñoz). A continuación, un vínculo al texto de la obra “Los huertos de indolencia”.

Otro comentario que quedó fuera del artículo fue lo que califiqué como la pieza más interesante de arte político realizado en los últimos años en el Ecuador, la 'MashiMachine', del proyecto periodístico 4pelagatos, una aplicación donde un texto ingresado es transformado en video y dicho por el propio presidente Correa tomando fragmentos de sus intervenciones públicas. Es un comentario sobre la situación de la libertad de expresión en el país y un ejercicio democratizador de la que puede ser percibida como la voz única dentro del "debate" nacional. Aquí un vínculo a un ejemplo de la 'MashiMachine'.

A un consejo que se me pidió, dije que, 'La aquiescencia es una de las peores formas de ciudadanía, no sean los ciudadanos serviles que sus gobernantes mediocres tanto necesitan. No dejen de cuestionarlo todo'.

Al momento de compartir la nota en mis redes añadí, 'Agrego, no sin facecia, que me parece apropiado se llame apolítico a quien le tiene tirria a un tirano que no existe. ¡Salud!'

Aquí el vínculo al artículo ‘Ricardo Coello Gilbert y las trampas de la fe’ de Revista Diners.

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